miércoles, 11 de abril de 2018

Bulgaria IV. Las Joyas de Boyana en Sofia



La zona residencial de Boyana se encuentra a los pies del imponente Monte Vitosha



Durante una de nuestras jornadas en Sofia, nos fuimos a Boyana,  antigua aldea cercana a la capital y hoy una zona residencial en las faldas del Monte Vitosha, a unos 7 kms del centro de la ciudad. En ese distrito se encuentran dos de los mejores tesoros artísticos e históricos que alberga Sofia:  un Museo lleno de  riquezas, y una pequeña y humilde iglesia que alberga una de las joyas del arte medieval búlgaro.  

El Museo Nacional de Historia 


El Museo Nacional de Historia de Sofia ocupa la antigua residencia del Presidente de la República Popular de Bulgaria. Foto https://commons.wikimedia.org/ 


Aunque las obras maestras del arte búlgaro se pueden admirar en la Galería Nacional de Arte, ubicada en el edificio del antiguo Palacio Real, quizás la visita más interesante sea  la del Museo Nacional de Historia, uno de los más nutridos y  ricos de los Balcanes y el mayor de los museos búlgaros. 

El museo ocupa desde el año 2000,  la antigua residencia principal del último líder comunista Todor Zhivkov,  un impresionante edificio diseñado por el prestigioso arquitecto búlgaro Alexander Barov,  construido en 1974.  Es un inmenso rectángulo de dos plantas, elevado al fondo de una gran explanada de acceso y en un entorno de naturaleza boscosa. 

Ciertamente el museo está muy bien montado y su visita resulta  recomendable,  atractiva, aunque algo abrumadora por la cantidad y variedad de los fondos expuestos. El Museo Nacional de Historia, el más grande del país, posee cerca de 700.000 piezas de arqueología, bellas artes, historia y etnografía, aunque solamente están expuestas un 10 %. del total.. 

Presenta  la historia de las tierras búlgaras desde hace unos 8.000 años hasta nuestros días, incluyendo vestigios tracios, griegos, romanos, bizantinos,  medievales, otomanos,etc. Destacan sobre todo los maravillosos objetos de oro de los tracios, así como iconos y frescos que recuerdan la historia de la iglesia búlgara bajo los otomanos. 

El Tesoro tracio  de Panaguiurishte es una de las colecciones  más extraordinarias que guarda el Museo Nacional de Historia. Foto   By Nenko Lazarov - http://www.imagesfrombulgaria.com/v/Tcommons.wikimedia.org 


La exposición se articula en dos plantas ordenadas cronológicamente. En la primera  planta están las salas dedicadas a la Prehistoria, los tracios antiguos, griegos y romanos, la Bulgaria medieval y la Bulgaria en el periodo otomano. Quizás las mejores piezas de esta planta sean una  escultura de la Madre Tierra datada hacia el 6.500 a.C. que fue hallada en las afueras de Targovishte,  que solo tiene 14 cm. de alto pero es magnífica; y sobretodo el Tesoro de Panaguiurishte formado por bastantes piezas de oro puro, de la época tracia de los siglos IV y III a.C.  Otros vestigios de la misma cultura, procedentes de excavaciones recientes, incluyen magníficas muestras de los Tesoros de Valchitran, Dabene y  Rogozen  El montaje de las piezas es excelente y le acompañan explicaciones ( en búlgaro e inglés ) y numerosos mapas descriptivos de cada época. Recuerdo también en esta primera planta un impresionante fresco del  siglo XVII que representa el tema del Juicio Final.  

En la segunda planta se encuentran las salas dedicadas a la movida historia de Bulgaria tras la liberación de 1878, así como trajes típicos y artesanía,  y exposiciones temporales. Cosas interesantes para comprender mejor la historia contemporánea del país,  pero nada comparado a los tesoros anteriores.  

La Tienda del museo ofrecía valiosas reproducciones, desde joyas hasta los vasos tracios de gran valor decorativo.  

La Iglesia de San Nicolás y San Pantaleón de  Boyana 


La primitiva iglesia de San Nicolás y San Pantaleón de Boyana.  Foto Svilen Enev -  https://commons.wikimedia.org/ 


No muy lejos del Museo Nacional de Historia, se encuentra la Iglesia de Boyana, uno de los monumentos búlgaros incluidos en la lista de la UNESCO del Patrimonio de la Humanidad. 

Para llegar ascendemos por una estrecha carretera bordeada de  residencias y casitas de vacaciones, en la ladera del Monte Vitosha. En medio de  un parque arbolado,  se encuentra la pequeña iglesia de   San Nicolás y San Pantaleón;  sobria y sencilla en su exterior de piedra y ladrillo, las joyas están en su interior.  Fue construida en tres etapas: la  primera en el siglo XI,  la segunda en el siglo XIII y la tercera a mediados del siglo XIX. Esta última fase fue realizada para reforzar el exterior que estaba bastante deteriorado. 

La primera estancia, donde se recibe a los visitantes, carece de interés. El verdadero tesoro se encuentra en la segunda, con planta de cruz griega,  donde  paredes y techos están cubiertos de extraordinarias pinturas murales del siglo XIII. Los retratos de los frescos, realizados por maestros anónimos locales, muestran una calidad y un realismo inusual para su época.  Es uno de los pocos monumentos del arte cristiano medieval búlgaro, que han llegado hasta nuestros días.  

Pinturas murales. Interior de la Iglesia de Boyana.  FotoBy Interact-Bulgaria -https://commons.wikimedia.org/ 


Las grandes joyas del humilde templo son, por  tanto, las pinturas murales del año 1259, que reflejan los logros sobresalientes de la cultura búlgara medieval. Cada una de las 240 imágenes recreadas se caracterizan por su individualidad y valor artístico. Los retratos de los donantes, el "sebastocrátor"( gobernador) Kaloyan y su esposa Desislava, y el zar búlgaro Constantino  Asen Tij (que gobernó entre 1257 y 1277) y la zarina Irina de Nicea, son unas de las imágenes más antiguas conservadas de personajes históricos del país. 

Fresco de San Nicolás. Foto  https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=265061


La iglesia fue cerrada al público en 1954 para ser restaurada. Fue reabierta parcialmente en 2006. Como medida de protección, se ha instalado aire acondicionado para mantener la temperatura a 17-18 grados   con una iluminación fría de baja intensidad. Los grupos de visitantes, nunca más de 10 personas al mismo tiempo,  pueden permanecer  un máximo de 15 minutos en el interior.   


La mañana finalizó en "Boyanska Hanche",  un agradable restaurante asador próximo a la iglesia. Un menú de temporada:  rica sopa de verduras con picatostes, excelente carne guisada y un pastel de postre nos reconfortaron  del frío aunque soleado día invernal. Una jornada memorable

viernes, 23 de marzo de 2018

Bulgaria III. Un paseo por el centro histórico de Sofia.


Monumento al Zar Libertador, frente al Parlamento y  la Catedral de Alexander Nevski. Foto www.balcanicaucaso.org



Nuestra visita de hoy, recorrerá la capital de sur a norte. Tenemos suerte, pues al contrario del día anterior, el tiempo es magnífico, frío pero soleado. 

Comenzamos en el Bulevar Vitosha, en pleno centro de la capital. Esta arteria peatonal alberga una gran zona de tiendas, cafés y servicios . Es, sin duda,  la calle más comercial de Sofia. Así lo demuestra la presencia de centros de moda del Grupo español Inditex (Zara) que, como es notorio,  siempre elige los lugares más emblemáticos. 

Después de disfrutar de un agradable paseo por el bulevar, y de realizar algunas compras, nos dirigimos hacia la Plaza Sveta Nedelya. Antes de llegar, a nuestra mano izquierda encontramos un noble y hermoso edificio, de estilo clásico, con una amplia columnata corintia en la fachada y escalinatas de acceso,  enmarcadas por las figuras en bronce de dos poderosos leones. Es el Palacio de Justicia construido en el año 1936


La Catedral de Sveta Nedelya


Catedral de Sveta Nedelya. Foto De Plamen Agov  https://commons.wikimedia.org 



Muy cerca divisamos ya las cúpulas de la Catedral ortodoxa de Sveta Nedelya o del Domingo Santo, levantada entre los años 1927- 1933. La antigua Catedral quedó arrasada por un terrible atentado terrorista, de orientación comunista, que sufrió en 1925 y que ocasionó más de 100 muertos. La primitiva catedral que databa de 1856-63, levantada sobre los restos de una iglesia mucho más antigua, fue un símbolo del renacimiento búlgaro que siguió al término de la dominación turco-otomana. Con ello quedó derogada la prohibición de construir templos cristianos sobresalientes. 

Esta nueva Catedral fue levantada sobre planos de Iván y Ángel Boyanin famosos arquitectos del llamado estilo Renacimiento Búlgaro. La Catedral ofrece un bello interior con un Iconostasio del año 1878, que sobrevivió al ataque de 1925, lleno de reliquias que según la leyenda “ ayudaban en las calamidades de la naturaleza y protegían de la peste”. El edificio cuenta con un gran pórtico y torre,  aunque lo que más destaca es su gran cúpula central. 

El Bulevar  Reina María Luisa


Bulevar de la Reina María Luisa

En esta zona entramos ya en el núcleo de la antigua Serdica cuyas ruinas excavadas se contemplan a lo largo del Bulevar de la Reina Maria Luisa,que debe su nombre a María Luisa de Borbón-Parma, princesa consorte de Bulgaria y esposa del rey Fernando I

El día anterior habíamos visitado los vestigios subterráneos alrededor de la Rotonda de Sveti Giorgi y el Palacio Presidencial. Ese día la nieve y el frío nos habían ofrecido una imagen triste, inhóspita, de la capital búlgara. Hoy, que lucía un sol radiante, y aunque la temperatura era muy baja, la ciudad aparecía más hermosa y brillante. En este nuevo paseo pudimos constatar que las ruinas de la antigua Serdica que visitamos hoy, forman parte de un conjunto mucho mayor. 

Estuvimos ayer y estábamos hoy,  en el pleno centro histórico y actual de la capital búlgara con sus espacios de restos urbanos cargados de historia. Creo  que ha sido una magnífica idea mantener las ruinas visibles bajo las calles y avenidas actuales, ofreciendo un espléndido museo al aire libre, al tiempo que se ha evitado la desaparición de elementos históricos irrepetibles. Por otra parte, no conozco ninguna otra capital europea que en tan corto espacio urbano concentre, tan cercanos unos a otros, los centros religiosos ortodoxos, católicos, judíos y musulmanes. 

La Iglesia de Santa Petka Samardzhiiska


La Iglesia de Santa Petka Samardzhiiska. Foto Par Manastirile — https://commons.wikimedia.org 


Siguiendo por este Bulevar de Maria Luisa,  atravesamos la Plaza Nezavisimost o de la Independencia, bajo la enorme efigie de Santa Sofía y dejando a nuestra derecha el conjunto arquitectónico estalinista llamado el Largo. 

Justamente en los fosos arqueológicos excavados bajo la acera derecha del bulevar, entre las ruinas de Serdica, aparece una humilde y diminuta construcción de ladrillo antiguo y teja romana: es el templo de Santa  Petka Samardzhiiska


Interior y frescos de  la iglesia de Santa Petka. Foto By Ann Wuyts - https://commons.wikimedia.org 


La iglesia fue fundada en el siglo XI, en honor de Santa Petka Paraskeva, mártir cristiana del siglo III. Su construcción se realizó probablemente sobre una antigua cripta de época romana. Bajo la ocupación otomana la iglesia fue mantenida con los donativos de los artesanos de Sofia y especialmente del Gremio de los Talabarteros o Guarnicioneros, el arte de trabajar diversos artículos de cuero o guarniciones para caballerías, del que tomó su nombre de Samardzhiiska ( del búlgaro Samar = talabarteros ). La sociedad de la época necesitaba a estos gremios artesanos,  ya que para la carga ó para la monta de caballos, asnos y mulos , los productos del "samar" tenian una enorme demanda en los mercados de aquel tiempo. 

A lo largo de los siglos el templo de Santa Petka sufrió numerosas agresiones y sus pinturas murales del siglo XV, de gran valor, se encuentran en estado deplorable. Son destacables los frescos de la nave principal que reflejan escenas del Nuevo Testamento. Es un templo muy pequeño pero de resonancias históricas, artísticas y religiosas muy evidentes, por lo que bien merece una detenida visita. 

La Mezquita de Banya Bashi


Mezquita de Banya Bashi.  Foto  MrPanyGoff - https://commons.wikimedia.org 



Desde Santa Petka, dirigiendo nuestra vista sobre los restos arqueológicos anexos, distinguimos al fondo, la gran cúpula y el minarete de la Mezquita de Banya Bashi. Edificada en el año 1575, ya en plena dominación turca, fue diseñada por Sinan el Arquitecto, famoso padre de la arquitectura otomana. No es un edificio muy grande, pero si es armonioso, con un pórtico delantero y un pequeño pero elegante alminar. 

El nombre de Banya Bashi que significa "muchos baños",  se debe al hecho de estar rodeado el templo de antiguos manantiales de agua mineral (al lado se encuentran el edificio de los Baños Termales). El interior tiene forma cúbica, con tambor octogonal coronado con una cúpula de 15 metros de diámetro. El elemento más destacado de la mezquita es su airoso alminar. 

El antiguo Balneario y el  Museo de Historia de Sofía


Museo de Historia de Sofia. Antiguo Balneario. Foto BTA Radio Bulgaria


En la plaza contigua, los jardines del antiguo Balneario, se asoma un bello edificio de comienzos del siglo XX, que albergaba los antiguos Baños Públicos Termales de Sofia. Pertenece al estilo romántico modernista, inspirado en el movimiento Sezession vienés, con una fachada artística, airosa y elegante. Los baños estuvieron en uso durante 70 años y se cerraron en los años 1980. 

Hoy el edificio alberga el Museo de Historia de Sofia abierto al público desde el año 2015. La exposición permanente se puede ver en 8 salas diferentes que cubren la evolución histórica de la capital, a lo largo del período comprendido entre el VI milenio a.C. y la década de 1940: Antigüedad; La fuerza del Espíritu; Enlaces con las dinastías europeas; Una calle de Sofía; Instituciones estatales y municipales; Casa y ropa en Sofía; Cultura y ocio. Muy interesante como edificio y como museo, recomendamos su visita. 

El Mercado Central


Mercado Central.  Foto Von Apostoloff -  https://commons.wikimedia.org/ 


Regresando al Bulevar María Luisa, y frente a la mezquita, encontramos el Mercado Central de Sofia. Se trata de un gran mercado cubierto típico de la Europa de finales del XIX y principios del XX. Fue inaugurado en 1911 y es hoy en día un importante centro comercial en la ciudad, visitado por muchos turistas. 

La construcción del edificio, que abarca más de 3.200 m², se inició en 1909 partiendo del diseño del arquitecto Naum Torbov. Con su estructura metálica de tipo francés, tiene un alto techo y un piso segundo con barandillas, que domina todo el espacio. Me recordó de inmediato al Gran Mercado de Budapest y también al de Wroclaw, en Polonia; está muy bien surtido y ofrece puestos que sirven comida rápida. En el subsuelo pueden verse restos y antigüedades de la histórica fortaleza romana de Sérdica. 

La Sinagoga de Sofia 


Sinanoga de Sofia. Interior.  Foto   User, https://commons.wikimedia.org 

Justamente detrás del Mercado Central, nos topamos con la Sinagoga de Sofía. Este templo judío es una de las dos sinagogas que funcionan en Bulgaria, ( junto con la de Plovdiv), y la tercera más grande de Europa. Fue levantada por la comunidad judía sefardí de Sofía, sobre planos del arquitecto austríaco Friedrich Grünanger, en una interesante combinación del estilo Sezession modernista vienés y el neo morisco. Se inauguró oficialmente el 9 de septiembre de 1909 en presencia del zar Fernando I de Bulgaria. 

Cuando llegamos a la entrada acababan de cerrar el acceso; sin embargo amablemente nos permitieron la visita. Tras un pequeño cacheo de seguridad, pasamos al interior. Una gran bóveda central cubre el espacio solemne, de gran elegancia; el santuario está rodeado de una barandilla que sustenta 4 grandes candelabros de siete brazos. Todo en mármol blanco de Carrara, al igual que las demás columnas que enmarcan el circulo sagrado. El suelo es del mismo material pero en diversos colores;  las paredes se cubren con ornamentos y una lámpara central de cristales con más de 2 toneladas de peso. Todo absolutamente sobrio pero impresionante. Hay un pequeño museo que no pudimos ver por falta de tiempo. Sin duda una visita obligada.


La Catedral Católica de San José


 Catedral Católica de San José. Foto  Jerzy Kociatkiewicz  https://commons.wikimedia.org 


Continuamos nuestro paseo por este agradable barrio,  de comercios diversos y curiosos, y un pequeño mercado cubierto con interesantes muestras de artesanías locales. Ya era tiempo de regresar al hotel, pero antes de alcanzar la estación del Metro Serdika, aun tuvimos ocasión de visitar la Catedral Católica de San José. 

Ubicada en la confluencia de la Avenida Todor Alexandrov y la calle del Rey Boris I, es la concatedral de la diócesis de Sofía - Plovdiv, junto a la catedral de San Luis en esta última ciudad. El templo, de factura contemporánea, fue reconstruido sobre las ruinas de la iglesia precedente, destruida por los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial. La primera piedra de la nueva catedral fue colocada personalmente por el Papa Juan Pablo II durante su visita a Bulgaria en 2002 . Su inauguración tuvo lugar en mayo de 2006. Una escultura del Karol Woitjla junto a la entrada, recuerda con devoción esta visita del Pontífice. 

De regreso a nuestro hotel

Desde allí, una sola parada del moderno Metro de Sofia nos separaba de nuestro hotel. Realmente había sido un día fantástico, no solo por el tiempo claro y soleado, sino por todas los monumentos y obras de arte que habíamos contemplado. Al día siguiente aún nos esperaban dos joyas ubicadas en las afueras de Sofia, en las estribaciones del Monte Vitosha: el Museo Nacional de Historia y la Iglesia Boyana de los que hablaremos extensamente en un próximo artículo.


jueves, 8 de febrero de 2018

Bulgaria II. Sofia la atractiva y desconocida capital del país de las rosas.



Sofia, a los pies del Monte Vitosha, Parque Natural y lugar de esparcimiento de los sofiotas


Sofia, los búlgaros lo pronuncian así, acentuada en la primera sílaba, es la capital de uno de los países más pobres de la Unión Europea y uno de los últimos incorporados, en 2007, junto a su vecina Rumanía. Sin embargo, no es una sensación de penuria lo que uno aprecia cuando pasea por sus calles. 

Con  1.300.000  habitantes, un urbanismo moderno, de amplias avenidas y espaciosas plazas,  una magnífica arquitectura clásica y moderna, parques y jardines frondosos, y un ritmo calmado, nos recordó  la España de los años 80 del pasado siglo. 

Situada a una altitud de 550 metros, en medio de un gran valle, entre dos cadenas montañosas, dominada por la mole omnipresente del  Monte Vitosha,  es también la ciudad más grande del país. Su clima  templado-continental,  se caracteriza por  inviernos fríos y níveos, y veranos frescos y agradables. 

Una historia  antigua, rica y variada

La ciudad se encuentra estratégicamente ubicada en un cruce de caminos, entre Europa y Asia,  y por ello estuvo habitada desde la más remota antigüedad. Atraídos por sus cálidas aguas termales, ya en el siglo VIII a.C., se establecieron en esta zona los Tracios de la tribu Serdi. En el siglo IV a.C. los Macedonios de Filipo y Alejandro Magno ocuparon la ciudad. En el siglo I d.C, tras ser conquistada por el Imperio Romano, se convirtió en la próspera urbe de Ulpia Serdica.  Con el emperador Trajano, pasó a ser el centro administrativo de la región. Más adelante, el emperador Constantino el Grande la enalteció y  apreció de tal manera que  llegó a afirmar : "Sérdica es mi Roma". Fue uno de los primeros centros  de la nueva religión oficial  del Imperio, la cristiana. 

Museo Arqueológico al aire libre en el Largo, con las ruinas de Ulpia Serdica. Foto ww.travelpotpourri.net



Tras las invasiones bárbaras de los Hunos y la caída del Imperio de Occidente, la urbe quedó arruinada durante casi un siglo. Experimentó un segundo periodo de esplendor, formando parte del Imperio Bizantino, durante el reinado del emperador Justiniano el Grande (527-565).  

Sofia adquirió su nombre actual a finales del siglo XIV, adoptando el apelativo de su símbolo y templo principal, la Basílica de Santa Sofía. En 1382 fue conquistada por los Turcos Otomanos, que la ocuparon durante 500 años, periodo en el que la ciudad fue decayendo paulatinamente. Liberada con la ayuda de las tropas rusas del Zar Alejandro II, el 4 de enero de 1878, fue declarada capital del Principado de Bulgaria primero y del nuevo Estado búlgaro más tarde. En 1944 fue liberada por el Ejército Rojo y se convirtió en la capital de la nueva República Popular Socialista de Bulgaria.  

Vestigios de la Historia.  Basílicas, Mezquitas y Sinagogas 

A lo largo de la historia, pasaron por Serdica y Sofia todos los pueblos invasores: Tracios, Griegos, Romanos, Hunos, Bizantinos, Eslavos, Turcos, etc. y cada uno dejó su impronta en la ciudad.  Allí donde se excave,   aparecen por doquier ruinas antiguas,  por lo que la ciudad moderna se construyó en torno y  alrededor de sus tesoros arqueológicos. El pasado de Sofia, especialmente el romano,  sale al paso del visitante,  en muchos rincones urbanos. 

Como es lógico cada uno de  esos pueblos invasores dejó vestigios de sus creencias y cultos.  Por ello encontraremos esparcidas ruinas de templos paganos o basílicas romanas cristianas,  junto a mezquitas, iglesias ortodoxas y sinagogas

Ruinas romanas bajo la Mezquita otomana de Banya Bashi


Aunque la mayoría de los búlgaros se declaran hoy en día cristianos ortodoxos, uno de cada 10 es musulmán, herencia de los antecedentes turcos.  En el centro de la capital encontramos la Mezquita de Banya Bashi, construida en 1576, sobre las ruinas de antiguas termas romanas, durante la dominación otomana. Destacan el minarete y la  gran cúpula.

En Sofia  existe también, muy cerca de la mezquita,  la  Sinagoga, una de las mayores de Europa, construida en estilo neo árabe  en 1909. La ciudad acogía en esa época  una importante comunidad hebrea, de casi 50.000 personas, la mayoría de origen sefardita, que permaneció hasta después de la II Guerra Mundial. Bulgaria  fue el único país europeo que,  aliado de Alemania y soportando fuertes presiones, no entregó ningún judío  a las autoridades nazis, para ser exterminados en los campos de concentración. Tanto el Patriarca Ortodoxo Stefan I, como el rey Boris III, jugaron un papel importante en esta decisión. De hecho, este último murió en extrañas circunstancias en 1943, al regreso de un  conflictivo encuentro con Hitler. 

Monumento de Santa Sofía, patrona de la capital


La ciudad de Sofia, lleva el nombre de la Santa Sabiduría, Sofía, que en la tradición bizantina es madre de tres hijas: Fe, Esperanza y Amor.  El monumento a Santa Sofía, su patrona, construido en 2001, está situado en el mismo lugar en el que se encontraba la estatua de Lenin durante la época comunista. La escultura, de 8 metros de altura, en bronce y cobre, es obra del escultor Georgi Chapkanov y se levanta sobre un pedestal de 16 metros de altura. El brillo dorado de la estatua se distingue a distancia y marca el eje medio  de la ciudad, pues está emplazada en la confluencia de dos importantes arterias  de la urbe, la calle Vitosha  y la Avenida de Todor Alexandrov. 

Sofía también puede presumir de sus manantiales,  que durante siglos atrajeron a nuevos pobladores. Hay más de 40 fuentes urbanas,  en las que se puede beber agua mineral, muy saludable.. 

Una visita de la ciudad 


Nuestro primer día en Sofia amaneció nevando. Era muy hermoso contemplar  la capital despertándose  cubierta por un manto blanco, desde  una habitación en el piso 14 de nuestro hotel. Nos abrigamos convenientemente y partimos sin arredrarnos, para la aventura de descubrir una ciudad bajo la nieve. 

La iglesia Rotonda de San Jorge

La iglesia de San Jorge, del siglo IV,  es el edificio más antiguo de la ciudad


El autobús nos dejó en las proximidades de la iglesia Rotonda de Sveti Giorgi.  Este templo, la iglesia Redonda de San Jorge, tiene fama de ser el edificio más antiguo de la ciudad. Está ubicado, en un sorprendente contraste, en medio de un patio de manzana, cerrado, rodeado de edificios modernos de la Administración y el Hotel Balkan,. 

Ocupa la parte central de las ruinas de unas antiguas termas romanas de la ciudad de Ulpia Sérdica. Aquí se levantó en el siglo IV, esta pequeña basílica cristiana,  probablemente sobre los restos de un templo pagano. Destaca en su exterior su cúpula cilíndrica y su acabado en ladrillo. Los frescos del interior, tanto en la nave como en el techo de la cúpula, son muy interesantes, aunque de factura medieval. Los turcos, cuando ocuparon la ciudad, la convirtieron en mezquita y, de nuevo volvió a ser iglesia cristiana con la independencia del país, en el siglo XIX. 

La Presidencia, el Museo Arqueológico  y el Largo

La salida de la visita  de este conjunto de templo y ruinas,  se hace por la Plaza de Atanas Burov.  Aquí se ubica la sede de la Presidencia de la República, donde cada hora,  se realiza el vistoso y marcial cambio de guardia, que atrae a muchos turistas. 

El Largo, un diseño urbanístico y arquitectónico de la etapa socialista. Al fondo, la antigua sede del Partido Comunista


Frente a Presidencia se encuentra el Museo Arqueológico Nacional, que guarda interesantes colecciones del pasado tracio, griego y romano, principalmente.   Al otro lado de la Avenida se halla la Plaza Nezavisimost o de la Independencia. Se encuentra en el centro del denominado Largo , un conjunto arquitectónico de tres edificios que corresponden al estilo llamado socialista o estalinista,  de los años 50 del siglo XX. Destaca la mole neoclásica de la antigua sede del Partido Comunista Búlgaro. Sobre el frontis de grandes columnas corintias,   sobresale la torre rematada por una gran aguja. Encima de ella, y hasta la caída del antiguo régimen, coronaba el edificio una enorme estrella roja. Ahora, ondea allí la bandera nacional y el edificio acoge oficinas del Parlamento de la República y centros comerciales

.Desde aquí tomamos el Bulevar del Tsar Osvoboditel, es decir del Zar Liberador, cuyo nombre hace referencia la actuación del Zar de Rusia, Alejandro II,  en la liberación de Bulgaria contra el Imperio Otomano en 1878. Es una arteria importante del centro de Sofia, donde se sitúan notables instituciones culturales, como  la Galería de Arte Nacional, el Museo Etnológico  y  tras unos jardines  el Museo de Historia Natural. Todos ellos quedan a nuestra izquierda. 

La Iglesia Rusa de San Nicolás el Milagroso



La siguiente parada fue una bella sorpresa : la Iglesia Rusa, llamada de San Nicolás el Milagroso,  una joya arquitectónica que parece inspirada en  un cuento oriental.  La iglesia fue erigida en el emplazamiento de la mezquita de Saray, destruida tras la liberación de Bulgaria.  Se construyó para ser la iglesia oficial de la embajada y la comunidad rusas de Sofia. La obra se inició en 1907 siendo consagrada la iglesia en 1914. Hoy en día es una de los templos ortodoxos más bellos  de la capital. Con un estilo inspirado en las iglesias rusas del siglo XVII, destacan las cinco suntuosas cúpulas exteriores revestidas de oro.

Justamente enfrente de la Iglesia Rusa,  almorzamos en el restaurante Corso, bastante bien por cierto. Desde aquí proseguimos nuestra visita tomando a nuestra izquierda la calle Rakovski y más adelante,  a la derecha la calle Oborishte. Allí descubrimos una hermosa perspectiva de la fachada principal de  la Catedral de Alexander Nevski, hacia la que nos dirigimos.

La Basílica de Santa Sofía y el Monumento al Soldado Desconocido

Interior de la Basílica bizantina de Santa Sofía


Aquí nos encontramos dos lugares simbólicos de la ciudad y del país. A nuestra izquierda, apenas escondida tras unos árboles se encuentra la iglesia de Santa Sofía, Sveta Sofia, la segunda más antigua de la capital búlgara después de la Rotonda de San Jorge. Es una primitiva basílica bizantina construida en el siglo VI, en la época de Justiniano. En el siglo XIV, la iglesia dio su nombre a la ciudad, hasta entonces conocida como Serdica. Bajo el dominio otomano, se transformó en una mezquita y solamente volvió a ser templo cristiano después de la liberación. 

La iglesia de Santa Sofía es una de las muestras más valiosas de la arquitectura de los primeros cristianos del sudeste de Europa.El interior, severo, es de planta de cruz latina, con tres altares. El piso está cubierto con mosaicos paleocristianos. 

En el exterior encontramos el Monumento al Soldado Desconocido, que conmemora a los soldados búlgaros muertos en las diferentes guerras. La llama eterna arde en su memoria, no lejos de la gran escultura de un león, una alegoría nacional. 

Curiosamente esta zona de la ciudad tiene el pavimento pintado en un color ocre amarillo, para destacar el hecho de que su adoquinado fue sufragado por el emperador austriaco Francisco Jose I, con ocasión de su visita oficial el año 1907. 

La Catedral de Alexander Nevski 



La catedral de Alexander Nevski es una de las mayores de Europa y desde luego el auténtico símbolo de la ciudad. Debe su nombre a Alexander Nevski, al santo de la Iglesia Ortodoxa y príncipe ruso del siglo XIII, que luchó por la independencia del país y es un símbolo nacional. Fue sufragada esta catedral por el zar Alejandro II, para conmemorar la ayuda decisiva prestada a Bulgaria, que permitió al país liberarse del yugo otomano después de cinco siglos de ocupación.

La catedral es grandiosa por fuera, con una torre de 53 metros y una preciosa cúpula central bañada en oro, siendo las restantes cúpulas en cobre verde. Todo el edificio, obra del arquitecto ruso Pomerantsev, domina una inmensa plaza circular que le da mayor realce. Es una mezcla de estilo ruso y neo bizantino que forma una elegante composición.

La Catedral de Alexander Nevski conmemora la Liberación de Bulgaria del Imperio Otomano en 1878


En su interior caben en torno a 5.000 personas, si bien en las grandes celebraciones, toda la plaza se llena al completo de fieles. Dentro la atmósfera es plenamente ortodoxa y sus paredes están cubiertas de iconos, cuadros, en oro y plata, todas de principios del siglo XX, además de otras decoraciones en mármol, ónix y pinturas murales. El iconostasio, que en las iglesias ortodoxas separa a los feligreses del altar principal, es de mármol y su fachada está repleta de iconos de santos. Casi a sus pies está la Cripta, cuya colección de Iconos merece una visita. Tiene dos Tronos, uno para el Patriarca y otro para los Reyes que curiosamente, ninguno ha utilizado.Los Velatorios están a dos niveles: los altos para los fieles y los bajos para los muertos. Todas las velas son cortas y delgaditas, diseñadas, según creo, para que duren un solo día. 

Detrás de la catedral se encuentra la Galería Nacional de Arte Extranjero, que suele ofrecer exposiciones de artistas mundialmente famosos. De regreso a la Avenida Tsar Osvoboditel encontramos el edificio neoclásico que alberga el Parlamento o Asamblea Nacional, y frente a él, el Monumento a caballo del Zar Libertador, Alejandro II. 

El Mercadillo Navideño 

Es esta un costumbre habitual en la Europa central y oriental que,  al margen de su función práctica de vender productos decorativos y gastronómicos de Navidad, presta un aspecto evocador y típico  al centro de las ciudades.  



En Sofia, en el Parque Cristal, los jardines situados entre el Museo Arqueológico y la Iglesia Rusa, se instala cada año el Mercadillo de Navidad más importante. Tuvimos ocasión de realizar una curiosa visita

No era significativa   la oferta de figuras tradicionales del Belén, que no es una  tradición búgara,  pero la propuesta de productos decorativos y gastronómicos navideños era amplia y atractiva. Tomamos vino caliente especiado, algo que ya conocíamos en Centro y Norte de Europa; riquísimo y reparador en épocas frías como esta. Hablamos con Papa Noel y saludamos a gente interesante que regentaba los puestos de venta, artesanos como Nicolás, un búlgaro que había residido 10 años en Madrid y ahora elaboraba productos de chocolate con formas muy variadas, como las de herramientas de carpintería. Más tarde  en un café situado en los bajos del Museo de Arqueología , degustamos un delicioso chocolate a la taza con churros. Buen final para un nevado pero delicioso día.