jueves, 8 de febrero de 2018

Bulgaria II. Sofia la atractiva y desconocida capital del país de las rosas.



Sofia, a los pies del Monte Vitosha, Parque Natural y lugar de esparcimiento de los sofiotas


Sofia, los búlgaros lo pronuncian así, acentuada en la primera sílaba, es la capital de uno de los países más pobres de la Unión Europea y uno de los últimos incorporados, en 2007, junto a su vecina Rumanía. Sin embargo, no es una sensación de penuria lo que uno aprecia cuando pasea por sus calles. 

Con  1.300.000  habitantes, un urbanismo moderno, de amplias avenidas y espaciosas plazas,  una magnífica arquitectura clásica y moderna, parques y jardines frondosos, y un ritmo calmado, nos recordó  la España de los años 80 del pasado siglo. 

Situada a una altitud de 550 metros, en medio de un gran valle, entre dos cadenas montañosas, dominada por la mole omnipresente del  Monte Vitosha,  es también la ciudad más grande del país. Su clima  templado-continental,  se caracteriza por  inviernos fríos y níveos, y veranos frescos y agradables. 

Una historia  antigua, rica y variada

La ciudad se encuentra estratégicamente ubicada en un cruce de caminos, entre Europa y Asia,  y por ello estuvo habitada desde la más remota antigüedad. Atraídos por sus cálidas aguas termales, ya en el siglo VIII a.C., se establecieron en esta zona los Tracios de la tribu Serdi. En el siglo IV a.C. los Macedonios de Filipo y Alejandro Magno ocuparon la ciudad. En el siglo I d.C, tras ser conquistada por el Imperio Romano, se convirtió en la próspera urbe de Ulpia Serdica.  Con el emperador Trajano, pasó a ser el centro administrativo de la región. Más adelante, el emperador Constantino el Grande la enalteció y  apreció de tal manera que  llegó a afirmar : "Sérdica es mi Roma". Fue uno de los primeros centros  de la nueva religión oficial  del Imperio, la cristiana. 

Museo Arqueológico al aire libre en el Largo, con las ruinas de Ulpia Serdica


Tras las invasiones bárbaras de los Hunos y la caída del Imperio de Occidente, la urbe quedó arruinada durante casi un siglo. Experimentó un segundo periodo de esplendor, formando parte del Imperio Bizantino, durante el reinado del emperador Justiniano el Grande (527-565).  

Sofia adquirió su nombre actual a finales del siglo XIV, adoptando el apelativo de su símbolo y templo principal, la Basílica de Santa Sofía. En 1382 fue conquistada por los Turcos Otomanos, que la ocuparon durante 500 años, periodo en el que la ciudad fue decayendo paulatinamente. Liberada con la ayuda de las tropas rusas del Zar Alejandro II, el 4 de enero de 1878, fue declarada capital del Principado de Bulgaria primero y del nuevo Estado búlgaro más tarde. En 1944 fue liberada por el Ejército Rojo y se convirtió en la capital de la nueva República Popular Socialista de Bulgaria.  

Vestigios de la Historia.  Basílicas, Mezquitas y Sinagogas 

A lo largo de la historia, pasaron por Serdica y Sofia todos los pueblos invasores: Tracios, Griegos, Romanos, Hunos, Bizantinos, Eslavos, Turcos, etc. y cada uno dejó su impronta en la ciudad.  Allí donde se excave,   aparecen por doquier ruinas antiguas,  por lo que la ciudad moderna se construyó en torno y  alrededor de sus tesoros arqueológicos. El pasado de Sofia, especialmente el romano,  sale al paso del visitante,  en muchos rincones urbanos. 

Como es lógico cada uno de  esos pueblos invasores dejó vestigios de sus creencias y cultos.  Por ello encontraremos esparcidas ruinas de templos paganos o basílicas romanas cristianas,  junto a mezquitas, iglesias ortodoxas y sinagogas

Ruinas romanas bajo la Mezquita otomana de Banya Bashi


Aunque la mayoría de los búlgaros se declaran hoy en día cristianos ortodoxos, uno de cada 10 es musulmán, herencia de los antecedentes turcos.  En el centro de la capital encontramos la Mezquita de Banya Bashi, construida en 1576, sobre las ruinas de antiguas termas romanas, durante la dominación otomana. Destacan el minarete y la  gran cúpula.

En Sofia  existe también, muy cerca de la mezquita,  la  Sinagoga, una de las mayores de Europa, construida en estilo neo árabe  en 1909. La ciudad acogía en esa época  una importante comunidad hebrea, de casi 50.000 personas, la mayoría de origen sefardita, que permaneció hasta después de la II Guerra Mundial. Bulgaria  fue el único país europeo que,  aliado de Alemania y soportando fuertes presiones, no entregó ningún judío  a las autoridades nazis, para ser exterminados en los campos de concentración. Tanto el Patriarca Ortodoxo Stefan I, como el rey Boris III, jugaron un papel importante en esta decisión. De hecho, este último murió en extrañas circunstancias en 1943, al regreso de un  conflictivo encuentro con Hitler. 

Monumento de Santa Sofía, patrona de la capital


La ciudad de Sofia, lleva el nombre de la Santa Sabiduría, Sofía, que en la tradición bizantina es madre de tres hijas: Fe, Esperanza y Amor.  El monumento a Santa Sofía, su patrona, construido en 2001, está situado en el mismo lugar en el que se encontraba la estatua de Lenin durante la época comunista. La escultura, de 8 metros de altura, en bronce y cobre, es obra del escultor Georgi Chapkanov y se levanta sobre un pedestal de 16 metros de altura. El brillo dorado de la estatua se distingue a distancia y marca el eje medio  de la ciudad, pues está emplazada en la confluencia de dos importantes arterias  de la urbe, la calle Vitosha  y la Avenida de Todor Alexandrov. 

Sofía también puede presumir de sus manantiales,  que durante siglos atrajeron a nuevos pobladores. Hay más de 40 fuentes urbanas,  en las que se puede beber agua mineral, muy saludable.. 

Una visita de la ciudad 


Nuestro primer día en Sofia amaneció nevando. Era muy hermoso contemplar  la capital despertándose  cubierta por un manto blanco, desde  una habitación en el piso 14 de nuestro hotel. Nos abrigamos convenientemente y partimos sin arredrarnos, para la aventura de descubrir una ciudad bajo la nieve. 

La iglesia Rotonda de San Jorge

La iglesia de San Jorge, del siglo IV,  es el edificio más antiguo de la ciudad


El autobús nos dejó en las proximidades de la iglesia Rotonda de Sveti Giorgi.  Este templo, la iglesia Redonda de San Jorge, tiene fama de ser el edificio más antiguo de la ciudad. Está ubicado, en un sorprendente contraste, en medio de un patio de manzana, cerrado, rodeado de edificios modernos de la Administración y el Hotel Balkan,. 

Ocupa la parte central de las ruinas de unas antiguas termas romanas de la ciudad de Ulpia Sérdica. Aquí se levantó en el siglo IV, esta pequeña basílica cristiana,  probablemente sobre los restos de un templo pagano. Destaca en su exterior su cúpula cilíndrica y su acabado en ladrillo. Los frescos del interior, tanto en la nave como en el techo de la cúpula, son muy interesantes, aunque de factura medieval. Los turcos, cuando ocuparon la ciudad, la convirtieron en mezquita y, de nuevo volvió a ser iglesia cristiana con la independencia del país, en el siglo XIX. 

La Presidencia, el Museo Arqueológico  y el Largo

La salida de la visita  de este conjunto de templo y ruinas,  se hace por la Plaza de Atanas Burov.  Aquí se ubica la sede de la Presidencia de la República, donde cada hora,  se realiza el vistoso y marcial cambio de guardia, que atrae a muchos turistas. 

El Largo, un diseño urbanístico y arquitectónico de la etapa socialista. Al fondo, la antigua sede del Partido Comunista


Frente a Presidencia se encuentra el Museo Arqueológico Nacional, que guarda interesantes colecciones del pasado tracio, griego y romano, principalmente.   Al otro lado de la Avenida se halla la Plaza Nezavisimost o de la Independencia. Se encuentra en el centro del denominado Largo , un conjunto arquitectónico de tres edificios que corresponden al estilo llamado socialista o estalinista,  de los años 50 del siglo XX. Destaca la mole neoclásica de la antigua sede del Partido Comunista Búlgaro. Sobre el frontis de grandes columnas corintias,   sobresale la torre rematada por una gran aguja. Encima de ella, y hasta la caída del antiguo régimen, coronaba el edificio una enorme estrella roja. Ahora, ondea allí la bandera nacional y el edificio acoge oficinas del Parlamento de la República y centros comerciales

.Desde aquí tomamos el Bulevar del Tsar Osvoboditel, es decir del Zar Liberador, cuyo nombre hace referencia la actuación del Zar de Rusia, Alejandro II,  en la liberación de Bulgaria contra el Imperio Otomano en 1878. Es una arteria importante del centro de Sofia, donde se sitúan notables instituciones culturales, como  la Galería de Arte Nacional, el Museo Etnológico  y  tras unos jardines  el Museo de Historia Natural. Todos ellos quedan a nuestra izquierda. 

La Iglesia Rusa de San Nicolás el Milagroso



La siguiente parada fue una bella sorpresa : la Iglesia Rusa, llamada de San Nicolás el Milagroso,  una joya arquitectónica que parece inspirada en  un cuento oriental.  La iglesia fue erigida en el emplazamiento de la mezquita de Saray, destruida tras la liberación de Bulgaria.  Se construyó para ser la iglesia oficial de la embajada y la comunidad rusas de Sofia. La obra se inició en 1907 siendo consagrada la iglesia en 1914. Hoy en día es una de los templos ortodoxos más bellos  de la capital. Con un estilo inspirado en las iglesias rusas del siglo XVII, destacan las cinco suntuosas cúpulas exteriores revestidas de oro.

Justamente enfrente de la Iglesia Rusa,  almorzamos en el restaurante Corso, bastante bien por cierto. Desde aquí proseguimos nuestra visita tomando a nuestra izquierda la calle Rakovski y más adelante,  a la derecha la calle Oborishte. Allí descubrimos una hermosa perspectiva de la fachada principal de  la Catedral de Alexander Nevski, hacia la que nos dirigimos.

La Basílica de Santa Sofía y el Monumento al Soldado Desconocido

Interior de la Basílica bizantina de Santa Sofía


Aquí nos encontramos dos lugares simbólicos de la ciudad y del país. A nuestra izquierda, apenas escondida tras unos árboles se encuentra la iglesia de Santa Sofía, Sveta Sofia, la segunda más antigua de la capital búlgara después de la Rotonda de San Jorge. Es una primitiva basílica bizantina construida en el siglo VI, en la época de Justiniano. En el siglo XIV, la iglesia dio su nombre a la ciudad, hasta entonces conocida como Serdica. Bajo el dominio otomano, se transformó en una mezquita y solamente volvió a ser templo cristiano después de la liberación. 

La iglesia de Santa Sofía es una de las muestras más valiosas de la arquitectura de los primeros cristianos del sudeste de Europa.El interior, severo, es de planta de cruz latina, con tres altares. El piso está cubierto con mosaicos paleocristianos. 

En el exterior encontramos el Monumento al Soldado Desconocido, que conmemora a los soldados búlgaros muertos en las diferentes guerras. La llama eterna arde en su memoria, no lejos de la gran escultura de un león, una alegoría nacional. 

Curiosamente esta zona de la ciudad tiene el pavimento pintado en un color ocre amarillo, para destacar el hecho de que su adoquinado fue sufragado por el emperador austriaco Francisco Jose I, con ocasión de su visita oficial el año 1907. 

La Catedral de Alexander Nevski 



La catedral de Alexander Nevski es una de las mayores de Europa y desde luego el auténtico símbolo de la ciudad. Debe su nombre a Alexander Nevski, al santo de la Iglesia Ortodoxa y príncipe ruso del siglo XIII, que luchó por la independencia del país y es un símbolo nacional. Fue sufragada esta catedral por el zar Alejandro II, para conmemorar la ayuda decisiva prestada a Bulgaria, que permitió al país liberarse del yugo otomano después de cinco siglos de ocupación.

La catedral es grandiosa por fuera, con una torre de 53 metros y una preciosa cúpula central bañada en oro, siendo las restantes cúpulas en cobre verde. Todo el edificio, obra del arquitecto ruso Pomerantsev, domina una inmensa plaza circular que le da mayor realce. Es una mezcla de estilo ruso y neo bizantino que forma una elegante composición.

La Catedral de Alexander Nevski conmemora la Liberación de Bulgaria del Imperio Otomano en 1878


En su interior caben en torno a 5.000 personas, si bien en las grandes celebraciones, toda la plaza se llena al completo de fieles. Dentro la atmósfera es plenamente ortodoxa y sus paredes están cubiertas de iconos, cuadros, en oro y plata, todas de principios del siglo XX, además de otras decoraciones en mármol, ónix y pinturas murales. El iconostasio, que en las iglesias ortodoxas separa a los feligreses del altar principal, es de mármol y su fachada está repleta de iconos de santos. Casi a sus pies está la Cripta, cuya colección de Iconos merece una visita. Tiene dos Tronos, uno para el Patriarca y otro para los Reyes que curiosamente, ninguno ha utilizado.Los Velatorios están a dos niveles: los altos para los fieles y los bajos para los muertos. Todas las velas son cortas y delgaditas, diseñadas, según creo, para que duren un solo día. 

Detrás de la catedral se encuentra la Galería Nacional de Arte Extranjero, que suele ofrecer exposiciones de artistas mundialmente famosos. De regreso a la Avenida Tsar Osvoboditel encontramos el edificio neoclásico que alberga el Parlamento o Asamblea Nacional, y frente a él, el Monumento a caballo del Zar Libertador, Alejandro II. 

El Mercadillo Navideño 

Es esta un costumbre habitual en la Europa central y oriental que,  al margen de su función práctica de vender productos decorativos y gastronómicos de Navidad, presta un aspecto evocador y típico  al centro de las ciudades.  



En Sofia, en el Parque Cristal, los jardines situados entre el Museo Arqueológico y la Iglesia Rusa, se instala cada año el Mercadillo de Navidad más importante. Tuvimos ocasión de realizar una curiosa visita

No era significativa   la oferta de figuras tradicionales del Belén, que no es una  tradición búgara,  pero la propuesta de productos decorativos y gastronómicos navideños era amplia y atractiva. Tomamos vino caliente especiado, algo que ya conocíamos en Centro y Norte de Europa; riquísimo y reparador en épocas frías como esta. Hablamos con Papa Noel y saludamos a gente interesante que regentaba los puestos de venta, artesanos como Nicolás, un búlgaro que había residido 10 años en Madrid y ahora elaboraba productos de chocolate con formas muy variadas, como las de herramientas de carpintería. Más tarde  en un café situado en los bajos del Museo de Arqueología , degustamos un delicioso chocolate a la taza con churros. Buen final para un nevado pero delicioso día.   




viernes, 26 de enero de 2018

Las Islas Azores 6. Los " Impérios " y la Gastronomía en Terceira


Recogemos en esta entrada otros dos aspectos interesantes de la Isla Terceira. Uno de ellos referido al rico patrimonio de la arquitectura popular religiosa, de gran y antigua tradición. El otro relacionado con un tema fundamental para el visitante, la sabrosa y variada  gastronomía isleña .

Los Impérios do Espirito Santo  

Imperio das Quatro Ribeiras, Praia da Vitória.


Al margen de la arquitectura de todo tipo que ya hemos explicado, si algo nos ha llamado la atención en las Azores y especialmente en Terceira, han sido los llamados “ Impérios do Espírito Santo “. Son unos pequeños edificios a modo de oratorios o  capillas de culto, coloridos, elegantes, de un cierto aire "naif", de raigambre popular, y sobre todo muy originales, porque resultan insólitos y tienen una tipología única en el panorama arquitectónico azoriano. Aparecen de improviso, principalmente en núcleos urbanos, en lugares estratégicos, como cruces o esquinas. 

Aunque los hay  en todas las islas del archipiélago, los más importantes y numerosos son los de Terceira,  con un total de 68 edificios que fueron construidos entre 1670 y 1998. Levantados, como se ve,  a lo largo de  tres  siglos y  hasta fechas bien recientes.

Por lo general, son edificios exentos, con una superficie de unos 30 metros cuadrados, escalinatas de acceso,  una puerta frontal y ventanas decoradas en todo su contorno,  terminando la construcción en arco apuntado, y sobre él la efigie del Espíritu Santo.  En su interior, el fondo se destina a un altar en escalones, muy decorado con flores y plantas, donde se expone la “ representación” del Espíritu Santo. A menudo junto al altar hay una especie de despensa donde guardar – durante los días de la feria- los alimentos para el festejo. 

Imperio dos Quatro Cantos en el Barrio Antiguo de Angra. Foto exploreterceira.com


En la parte alta oeste de Angra, en la esquina de las calles Recreio dos Artistas y Travessa do Moreira topamos con el primer "Império" que veíamos en la ciudad. Es el llamado Dos Quatro Cantos.  Nos encantó por su primoroso aspecto. 

En mi opinión el más bonito lo encontramos en Sao Sebastiao donde, casi al lado de la bella iglesia colonial del mismo nombre,  está uno de los " Impérios"   más encantadores de la isla. Tiene fama de ello y es del año 1918; pintado en tonos verdes. También al descender del Obelisco en Outeiro da Memoria,  en Angra, nos sale al paso el Imperio de Outeiro , el más antiguo de la isla, que data del año 1670.  

Cabe preguntarse cómo llegó a las Azores este culto popular del Espíritu Santo. Parece que fue la reina Santa Isabel de Portugal, hacia finales del siglo XIII,  y con la ayuda de los franciscanos, la que introdujo esta devoción en el Portugal continental. Más adelante, cuando llegaron los colonos al archipiélago,  la costumbre fue muy utilizada  como  estímulo de protección, debido al aislamiento que sentían los habitantes de estas islas en aquellos tiempos. Más tarde, esta devoción fue llevada a las colonias en América, sobre todo a Brasil. 

El Império en la villa de Sao Sebstiao, de primorosa decoración,  data de 1918


En la festividad del Espíritu Santo, tienen lugar importantes celebraciones. especialmente con dos ceremonias : las “ funçôes ” y los “ bodos ”; ambas en cierto modo relacionadas. Se dan limosnas a los necesitados y hay cantos y festejos muy interesantes desde el punto de vista etnográfico. Se distribuye pan y vino junto al " império ", mientras se expone la corona del Espíritu Santo. Con ofrendas, comida y música se cierra la celebración cada año.

Disfrutando de la buena mesa  

Ya hemos citado algunos de los mejores restaurantes de la ciudad de Angra como O Chico, el Beira Mar,  la Tasca das Tias ó  el Marcelino.  Sin olvidar el Rocha en Porto Judeu y el Beira Mar en Sao Mateus ( junto al Museo de las Ballenas ).

Además de las recetas tradicionales, en Terceira los placeres de la mesa incluyen lógicamente sabrosos platos cocinados con el pescado recién capturado en las aguas del entorno,  y la carne  tierna y sabrosa del ganado vacuno, que pasta plácidamente en los prados de la isla.  

Lapas al grill, un plato sencillo y delicioso


El pescado forma parte de la dieta habitual de los azorinos, del que se puede encontrar en el propio  mercado una amplia variedad: atún, congrio, pargo, sardina, pez espada, bocanegra, calamares... todos ellos  deliciosos cocinados a la brasa o a la plancha (grelhado). La  Caldeirada, plato contundente donde los haya, es frecuente en cualquier restaurante  de las Azores ( al igual que en Portugal ); también  el pulpo y el célebre bacalao que, en este caso, no es oriundo sino importado desde el continente.  

Mención aparte se merecen los crustáceos, moluscos y mariscos. Algo nunca visto son las "cracas", literalmente percebes, aunque el aspecto no tiene nada que ver con los que conocemos en. la Península. Este crustáceo también  vive en colonias, como nuestro percebe,  pero toma la apariencia de la roca en la que habita. Solo cuando se les abre un orificio se encuentra un delicioso manjar,  así que comerlo es toda una experiencia llena de paciencia, con recompensa. Nunca los habíamos visto, pero en Azores son  frecuentes en los restaurantes. Estupendas son también las lapas con arroz y los cabacos  un género de langosta, pero sin pinzas.  


La caldeirada de pescado, una especialidad azorina llena de color y sabor 

En cuanto a carnes , hay una gran variedad de platos elaborados con la "materia prima" de ese “ganado feliz” que se ve pastando en los prados insulares.  Un plato popular y autóctono, contundente, es la  Alcatra ó estofado de ternera con col, bacon y muchas especias que se cocina en una cazuela de barro. Es curioso el bitoque  o filete pequeño con un huevo encima. Del  embutido vernáculo sobresale la linguiça, especie mixta de salchicha y chorizo, generalmente de ave, servido con ñame, un tubérculo familia de la batata. 

Sobre quesos los hay frescos de cabra y el ya conocido " Queijo Vaquinha",  en la única industria  quesera de la isla. En dulces hay gran variedad,  pero los más conocidos son las “ Donas Amélias”, unos pastelitos deliciosos en los que se mezclan  la miel de caña y la canela, pasas  y cidras. También  los buñuelos que se solían hacer en los conventos. 

Dona Amélia, un delicioso dulce terceirense, toma su nombre de la última Reina de Portugal


Por lo que respecta a los vinos, destaca  el precioso “ vérdelho”  de Biscoitos, vino fresco afrutado o seco, y ligero, que acompaña perfectamente un plato de marisco o pescado;  y también el vino de “cheiro“, un tinto que es tradicional en los días de fiestas populares. Aunque no son locales, encontramos excelentes vinos portugueses continentales de las denominaciones  Dao, Douro, Alemtejo... sin olvidar los Oporto y los de Madeira..

Exposición de vinos locales en Praia da Vitoria


En fin, como se ve, hay donde elegir...y disfrutar.

miércoles, 17 de enero de 2018

Las Islas Azores 5. Ver Cetáceos y descubrir Grutas Volcánicas en Terceira




Son muchas las actividades que el viajero podrá realizar en Terceira. En este capitulo abordamos excursiones marítimas como el Avistamiento de Cetáceos, o  recorridos por el interior para apreciar el carácter volcánico de Terceira.

El Avistamiento de Cetáceos  


La enorme ballena azul es uno de los cetáceos que pueden observarse en las aguas de Terceira


Islas en medio de  un  océano y en zona templada: paraíso para los Cetáceos. Esas son las Azores, así que, cuando estés por allí, no dejes de ir a descubrirlos. Te lo gratificarán con sus saltos  cadenciosos o sus movimientos espectaculares. Y  guardarás un magnífico recuerdo emocionado de tu visita a estas islas.  

En nuestro caso zarpamos por la mañana  del pequeño puerto de Angra do Heroismo . Es una excursión marítima organizada por la empresa Aguiatur,,  para avistar cetáceos, pero también para descubrir la costa isleña desde el mar y para disfrutar de una navegación con el delicioso aire oceánico. 

Rodeamos el Monte Brasil ( que ya hemos descrito anteriormente ),  lo que nos  permitía descubrir la cara oculta  de este gran promontorio  que preside la ciudad de Angra do Heroísmo. En esta ladera marítima se puede percibir el origen volcánico  de la gran peña, por los elementos de lavas que forman las paredes exteriores acantiladas, mientras las interiores están cubiertas de vegetación y solo se intuye el hueco del cráter del antiguo volcán hoy apagado.  

Nuestra embarcación,  con unas 30 personas a bordo,  dejando atrás el Monte Brasil, tomó rumbo hacia el oeste, con una mar en calma total, donde supuestamente  nadaban los ansiados cetáceos, aunque aún tardaríamos en avistar algunos. Navegábamos en paralelo a unos 500 metros de la costa, donde  la profundidad de la ladera  insular es también de 500 metros aproximadamente. 

La biodiversidad marina es generosa en esta zona oceánica,  un lugar de cruce de  aguas atlánticas profundas y ricas en nutrientes que dan alimento a numerosas especies. Es  por tanto un santuario para multitud de cetáceos que cruzan durante las migraciones entre latitudes norte a sur y viceversa. Ballenas como la franca y la azul o rorcuales, cachalotes y delfines de diversos tipos. Rara vez se pueden ver tortugas 


Grupo de delfines frente a las costas de Angra.  Foto Agencia Pure Azores


En general, todas estas especies son relativamente fáciles de observar,  aunque en nuestro caso, apenas vinieron a saludarnos. Tuvimos ocasión de disfrutar de  los alegres saltos de varios grupos de delfines. Pero no vimos ningún cachalote. También es cierto que la época del año no era la más propicia para estas especies migratorias. Después de una agradable travesía hasta la punta oeste de la isla, regresamos por la línea de costa, disfrutando de los paisajes  que se asoman a la misma.  

Los guías y biólogos marinos que nos acompañaban, nos dieron información sobre prácticas de buceo  y natación  entre tiburones.  ¡ No hay que asustarse! Son tiburones azules inofensivos. Es posible que , en otra próxima visita a las Azores, nos animemos a disfrutar de esta experiencia. 


Con el tiburón azul o tintorera, inofensivo,  se realizan actividades de inmersión en Terceira


Por lo que respecta a las ballenas, las islas Azores fueron desde siempre  zona de caza artesanal,  aprovechando sus migraciones. Así en el pequeño puerto de Sao Mateus, una pedanía de Angra, se instaló una  pequeña factoría para una floreciente industria ballenera, que se cerró en la década de los años 1980.  Más tarde la captura de cetáceos quedó prohibida, pero no su recuerdo. En Sao Mateus existe un pequeño pero interesante Museo de las Ballenas que conserva  vestigios, como embarcaciones, artefactos, calderas para derretir la grasa y depósitos de almacenamiento, etc.  Es muy numeroso también el material gráfico que ofrece.

Visita a enclaves volcánicos del interior 

Ya hemos hablado del origen volcánico del archipiélago, cuyas islas no son si no afloramientos superficiales de montañas submarinas,  de la gran dorsal oceánica  que nace y se forma en la línea norte - sur del centro del Atlántico. Salvando las distancias y alguna que otra teoría,  las grutas volcánicas de Terceira me trajeron a la memoria  la preciosa isla de Lanzarote,  en el archipiélago  de las Canarias, en España. Islas también del Océano Atlántico pero, en este caso, sustentadas sobre la plataforma continental  africana frente a las costas de Marruecos. 

Después de realizar el Tour de la Isla Terceira ( ver el artículo publicado en este mismo blog ), quedan aún en la zona central de la isla, tres pequeños rincones de influencia volcánica, que sin duda deben visitarse. Nos referimos al Algar do Carvâo, las Furnas do Enxofre y la Gruta do Natal. Para ver los tres seguidos recomendamos tomar la autopista desde Angra hasta el enlace de Cabrito que lleva a la R 5-2ª, y seguir  esta ruta hacia el oeste, enlazando  prácticamente los tres lugares a visitar. 


Acceso a la cueva de Algar do Carvao. Foto pacoyesther.com



El Algar do Carvão es una de las cicatrices volcánicas de la isla de Terceira que pervive  casi 2.000 años después de una erupción,  por lo que ha sufrido el intenso vaciado que se percibe en el dibujo adjunto. 


Génesis de un Algar volcánico. Ilustración de Nuno Farinha. Edición Amigos dos Açores. Secretaria Regional do Ambiente e do Mar


Calmar la curiosidad de conocer este atractivo y desconocido panorama subterráneo significa bajar los 90 metros de profundidad de esta  honda garganta de origen telúrico. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena, pues te encuentras con un increíble descenso panorámico, para iniciar un precioso recorrido subterráneo adornado por helechos, unas bóvedas geológicas enormes  y zonas con estalactitas de lava oscura,– algo muy curioso porque no son de origen calizo y tienen forma de pera. Se accede  hasta un apacible lago de aguas verdes al que nunca le llega la luz del sol.  Una visita fantástica pero muy dura, si el viajero no está en buena forma. 


Las Furnas do Enxofre, un campo de fumarolas sulfúricas de origen volcánico


Las Furnas do Enxofre se encuentran en un área al aire libre a no mucha distancia del Algar. Es una zona de fumarolas,  ubicadas en un pequeño valle, de cuya tierra brotan vapores con olor a azufre ( enxofre ), que han teñido de un  color amarillento el contorno. El paseo se realiza a través de senderos elevados y acondicionados sobre  tablas.  


La Gruta do Natal, un antiguo tubo de lava, extinguido y vaciado


La   Gruta do Natal es totalmente diferente a los dos lugares anteriores. Se trata de un tubo de lava de más de 700 metros de longitud que , en buena parte y con precaución se puede recorrer en ambos sentidos de ida y vuelta. En definitiva es una "Gruta Lávica" en azoriano y un  “ Jameo “ como los de Lanzarote .  Curiosamente en ambos lugares se han acondicionado espacios que permiten acoger diferentes ceremonias y eventos sociales, desde bodas a conciertos. 


Génesis de una  gruta lávica.  Ilustración de Nuno Farinha. Edición Amigos dos Açores. Secretaria Regional do Ambiente e do Mar


Tal y como se ve en el gráfico adjunto, se trata de una antigua colada de lava que ha discurrido  por una suave pendiente, lo que aumenta su grosor. El contacto con el suelo y el aire ha ido enfriando la lava que se solidifica, excepto la parte central del río de lava, que permanece incandescente. Cuando cesa la erupción, este tubo central queda vacío y da origen a una cueva lávica ó jameo. Solo cuando se derrumba parte del techo se descubre su existencia. Hay en la Gruta do Natal un Centro de Visitantes con buenos gráficos y  explicaciones de su formación. 

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En un próximo capítulo hablaremos de los curiosos oratorios del Espíritu Santo y de la gastronomía terceirense.