viernes, 27 de febrero de 2015

CHINA. Los Guerreros de Terracota de Xian



Vista general del Yacimiento Foso I. Foto Wikimedia Commons


Cuando hicimos nuestro primer viaje a China corría el año 1984 del siglo pasado. Entonces el país todavía era “ la China Comunista”,  aunque Mao Tse Tung  ya hubiera muerto ocho años antes, y la “ Banda de los Cuatro “  no hacía mucho que había desaparecido del panorama político del inmenso país asiático.

El viaje fue justamente de una semana, visitando el clásico triangulo Pekín, Hangzhou y Shanghái. Nada más se podía visitar entonces,  porque el resto de las ciudades del país estaban prácticamente cerradas para el turismo.  “Abrir” ciudades significaba  limpiarlas, urbanizarlas y dotarlas de infraestructuras de todo tipo, entre ellas las hoteleras.

Era agosto de 1984, todavía una época complicada para los chinos. Se acababa de inaugurar  en Pekín el hotel Hilton; los azulejos del cuarto de baño aún mostraban  restos de cemento. Y el Bund, la zona del malecón de Shanghái,  aún guardaba fielmente el estilo occidental de la época de esplendor  colonial,  con el decadente Peace Hotel, donde nos alojamos,  casi a orillas del rio Yangtsé....

Pero no es mi intención  hablar ahora de aquella China lejana, pobre y silenciosa,  si no de la que, treinta años después, hemos encontrado. Otro país muy diferente...  De este viaje que nos llevó  a  visitar las ciudades de Pekín,  Xian,  Guilin y su crucero fluvial, Hangzhou,  Suzhou, Tongli, Nankín y Shanghái , seguiré hablando más adelante.

Ahora,  la llegada a Bilbao de la excelente Exposición “ The Terracotta Army “, me ha traído recuerdos de la visita memorable que efectuamos a esta Maravilla de la Humanidad. Y no he podido reprimir el deseo de contar aquí aquella experiencia inolvidable.



La ciudad de Xian



Las Murallas de Xian. Foto Wikimedia Commons

El yacimiento de los guerreros de terracota que custodian el mausoleo del emperador Qin Shi Huang, se encuentra junto a la ciudad de Xian, la antigua Chang,an,  capital mítica del imperio chino.

Es una preciosa ciudad  amurallada y monumental,  que no estaba “abierta“ al turismo en nuestra primera visita al país. Hoy en día,  sin embargo, con el descubrimiento y  la puesta en valor del Mausoleo del emperador y del "ejército enterrado",  es uno de los lugares turísticos más  demandados del mundo y por supuesto un punto imprescindible en cualquier visita a China.


El primer emperador de China unificada




Del Emperador Qin Shi Huang se dice que era de carácter  violento y despótico. Desde que subió al poder con solo 13 años, comenzó a guerrear  hasta convertirse en   el Primer Emperador de la China unificada. Desde ese momento emprendió la búsqueda del “elixir de la inmortalidad”; al menos alcanzó a vivir hasta los 50 años, que era una edad avanzada para la época. Hablamos de los años  259 al 209  A.C.  

En el 246 A.C. ordenó iniciar la construcción de su mausoleo, en el que invirtió grandes sumas de dinero e implicó a muchísima gente. Hasta 700.000 personas  trabajaron en esta grandiosa obra a lo largo de casi 40 años.  Según la costumbre,  los que aun vivían al finalizar el mausoleo, fueron enterrados allí,  para que no pudieran desvelar  dónde ni cómo se había realizado. Pero ninguno de sus restos aparece en medio de este ejercito increíble; fueron sepultados en tumbas aparte



El Descubrimiento del Ejército de Terracota 


Reconstrucción idealizada del Ejército Imperial de Terracota. Foto http://www.thoughtyoumayask.com


Como suele suceder en este tipo de hallazgos, su descubrimiento fue accidental e inesperado. Unos agricultores estaban excavando pozos para regar sus tierras sedientas por la sequía. Casualmente dieron con algunos objetos duros,  que resultaron ser fragmentos de esculturas,  manos, brazos, cabezas, también armas. Más tarde afloraron figuras completas, de perfecta factura, en terracota y policromía. Enseguida supieron que aquel era un hallazgo importante y  mandaron aviso a las autoridades.

Era el 29 de marzo de 1974. Uno de aquellos agricultores,  Yang Zhi Fa,  aun  vive,  y según nuestra guía, goza de la consideración de héroe nacional. Tuve el privilegio de conocerle personalmente,  y conseguí una dedicatoria en el libro que se vende en el museo anexo al yacimiento,  y donde se cuenta la historia del descubrimiento.

Los arqueólogos y los historiadores se lanzaron inmediatamente  a la excavación e  investigación del  nuevo hallazgo.  El sitio fue  abierto al público en 1979, aunque solamente en  una pequeña superficie.   La exploración continua hoy en día,  al mismo  tiempo que la restauración de lo encontrado.  La llegada de visitantes, fundamentalmente chinos, es incesante.  Más de 40 millones de personas ya lo han disfrutado.


 
Exterior del conjunto de yacimientos. Foto JGP


Esta joya arqueológica está situada  a unos 40 Km de Xian y se llega en apenas una hora de autobús. El conjunto está ubicado sobre una colina y formado por cuatro edificios que corresponden a los tres Fosos actualmente abiertos y a una tienda / restaurante.  Todo ello precedido de  una gran explanada,  con accesos y  jardines, y  del gran aparcamiento general de autobuses.

Visitando los Fosos


El edificio más grande,  el Foso I, protegido bajo una enorme  cubierta, alberga cerca de 6.000 guerreros y corresponde al primer descubrimiento. El ejército  está colocado en posición de batalla,   con tres filas de vanguardia  de 204 arqueros y 38 columnas de soldados de a cuatro guerreros . Son la Infantería.

En su tiempo el conjunto se hallaba protegido bajo  enormes techos de vigas de madera. Hundidos por el paso del tiempo, esos techos se desplomaron sobre la formación militar destrozando en gran parte sus elementos. Hoy el conjunto aparece a nuestra vista sin el techado y las figuras totalmente rehabilitadas. La nave es inmensa,  de un tamaño similar, en anchura y profundidad,  al de varios campos de futbol,  y su vista resulta impresionante. Con una gran cubierta que asemeja desde el exterior un edificio, se ha protegido a las figuras de las inclemencias del tiempo. En el fondo del edificio se encuentra  el taller de “montaje” y restauración para figuras y caballos. Un pasillo lateral elevado,   permite circunvalar toda  la excavación  y disfrutar a placer del increíble espectáculo. 




Todos los rostros de  las figuras son diferentes. Foto Geoff Steven. Wikimedia Commons


En 1976 se descubrió el Foso II,  que es más pequeño,  y “solamente” alberga unas 1300 figuras  y noventa carros de combate en madera. Se asemejan a  cuatro pequeños ejércitos,  que aun conservan en parte el techado de madera. Son la Caballería.

También del mismo año, 1976, es el Foso III. Mucho más pequeño pero no menos importante. Cuenta con apenas 70 figuras y un carro con cuatro caballos. No es extraño,  porque estamos ante el Estado Mayor del Ejército Imperial o ante la fosa de los Generales.


Generales del Ejército de Terracotta. Foto linktrav.com

El Museo


Este Museo se abrió en 1979, con ocasión del 30 aniversario de la República Popular China.  Ese mismo año se descubrieron dos Carros Desarmados,  de bronce y pintados, que constituyen el mayor atractivo del Museo de los Guerreros. Cada carro está tirado por  cuatro caballos  y guiado por un auriga imperial. El primer carro serviría para abrir el camino al séquito del emperador y el segundo para trasladar su alma. Los caballos son de bronce, con adornos de oro y plata. Y la pintura blanca con que fueron recubiertos, les preservó de la ruina y el saqueo. Su restauración llevó ocho años. 




Reconstrucción de Carro Desarmado. Fotos JGP


Las Figuras de los guerreros 


En este museo se pueden observar, entre otras muchas cosas, los  diferentes rostros y rasgos de cada soldado. Es difícil imaginar que, entre los miles de figuras,  no hay ni un solo guerrero similar a otro. Pero así es. Y quizás sea esto lo más extraordinario del yacimiento.  Cada figura  portaba originalmente un arma,  insertada en el orificio de su mano,  que hoy todos muestran vacio:  espadas, lanzas, dagas, arcos y flechas.  Todas eran de bronce y se supone que fueron esquilmadas en los saqueos debido al valor del metal. Una visita sin prisas permite disfrutar de los pequeños detalles de cada pieza y eso tiene un gran valor. 

Figura de guerrero arrodillado. Foto JGP


Los zapatos suelen tener punta cuadrada y llevan diferentes acordonados. Las vestimentas se ajustan a la categoría del guerrero. Los Oficiales llevan gorro, los Soldados van a cabeza descubierta, con el pelo recogido en una especie de moño. El traje de los primeros lleva dos túnicas y hasta condecoraciones. Por la forma del atuendo se distingue también el arma ( caballería, infantería, etc.) a la que pertenece cada uno. 


Formación en línea de guerreros. Foto JGP



Todas las figuras son de tamaño natural  - altura de 1,80 m. más o menos -  y se construían en terracota. Luego eran cocidas en potentes hornos.  Todas estaban hechas de abajo hacia arriba;  las manos y la cabeza se fabricaban aparte y se unían al cuerpo una vez horneado. Posteriormente se procedía al policromado.

Y voy a terminar citando lo menos interesante : la Tienda.. Es un autentico bosque de reproducciones de figuras de guerreros, de todos los tamaños, formas y también colores;  se pueden comprar incluso reproducciones de  caballos a tamaño natural. Y en un rincón, el antiguo agricultor y único superviviente de los descubridores del yacimiento,  Yang Zhi Fa, firma ejemplares del libro “ Un ejército de grandes ensueños “  y   se fotografía con el comprador.  



Yang Zhi Fa,  descubridor del yacimiento, con la autora. Foto JGP

La restauración


Se supone que todo el conjunto  fue incendiado y/o saqueado,  porque las figuras aparecieron rotas, caídas y esparcidas entre el lodo ya endurecido.  De igual modo, la mayoría de las armas habían desaparecido. Casi todas las figuras estaban policromadas, pero los colores iban desapareciendo – por oxidación - a las pocas horas de entrar en contacto con el aire.

Montar y restaurar cada figura lleva dos años,  pues el yacimiento, tal y como se encontró,  era una autentica “ ruina arqueológica”. Hoy son varios miles los  expertos dedicados a recomponer  esta maravilla,  declarada Patrimonio de la Humanidad desde el año 1987.  Y aun se seguirá investigando durante  muchos años más
. Como ejemplo, aún no ha sido hallada la propia tumba del Emperador.

Por su valiosa labor, los descubridores y excavadores oficiales  - la arqueóloga Xu Weihong y su equipo – recibieron el Premio Príncipe de Asturias   de Ciencias Sociales en el año 2012.



Grupo a China de la Sociedad Geográfica Española. Foto JGP

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